Ansiedad por separación en perros

La ansiedad por separación es un problema de comportamiento que afecta la estabilidad del perro y la buena relación con la persona. Presentamos los síntomas más comunes y consejos para su tratamiento.

Los principales síntomas: Cuando el perro ansioso se queda solo en casa suele destruir objetos o muebles, ladrar, temblar o gemir, orinar, vomitar, babear o defecar. El perro se mostrará deprimido y ansioso cuando su dueño se va, e inquieto o muy agitado cuando éste regresa.

Una forma de asociar estos síntomas a un comportamiento ansioso es identificar la circunstancias en que se presentan. Generalmente el perro manifiesta la conducta cuando  la persona a quien está apegada sale de la casa, así se queden más personas. También cuando al perro es aislado en una habitación.
También se identifica el problema cuando el tiempo transcurrido antes de una crisis es de tan solo unos cuantos minutos.

Posible causas: dependencia excesiva, experiencias negativas previas, falta de adaptación a ruidos en soledad, abandono,  separación temprana de la madre, falta de una vida saludable, cambios drásticos en la rutina, frustraciones del amo.

Cómo prevenir y tratar:

  • Mediante entrenamiento se debe habituar al perro a desprenderse de las personas. Se pude comenzar con ejercicios elementales de sentado y quieto, aumentando gradualmente los periodos de ausencia.  Se debe practicar la obediencia y disciplina.
  • Se debe recompensar sólo los comportamientos saludables y emocionalmente estables. Por ejemplo, ante el miedo o un mal comportamiento no se deben usar palabras de afecto ni caricias, pues se arraiga esa mentalidad en el perro. Además generalmente mediante estos actos las personas transmiten sus frustraciones.
  • Ignorar el perro si intente en obtener atención mediante reclamos y mal comportamiento.
  • La separación no debe ser ceremoniosa, no hace falta alertar al perro cuando se va salir, no se le debe llamar ni inquietar. Lo que no preocupa a la persona tampoco le preocupará al perro.
  • Se debe corregir los bienvenidas demasiado efusivas ignorando al perro, esperando que alcance un estado sumiso para si proporcionar afecto. De lo contrario se alientan comportamientos poco sanos.
  • Ser consiente que las separaciones y encuentros son algo rutinario, no debe dársele mayor importancia, de lo contrario se reforzará la dependencia.
  • Crear ambientes seguros, un lugar exclusivo que asocie con experiencias positivas como la comida, el juego, el afecto y un aroma relajante. Antes de salir proporcionarle un juguete para que se entretenga y evitar que esté pendiente de los movimientos de la persona.
  • Se ha comprobado que la música instrumental no solo tiene efectos relajantes en los humanos, también en los perros. No estaría de más probarlo. También se puede recurrir a aromas relajantes que se deben asociar con la seguridad y la tranquilidad.
  • Probar con separaciones cortas e ir aumentando gradualmente. Iniciar con abrir la puerta pero sin salir de la vivienda, luego salir por periodos cortos dejando la puerta abierta. Salir, cerrar, esperar, entrar.  Si ya hay una adaptación a esta rutina, salir por periodos cortos, cerrando la puerta,  e ir aumentando el tiempo.
  • Incrementar la actividad física para bajar los nivel de ansiedad.
  • Acudir a un profesional para obtener un diagnóstico y medicación de ser necesario.

Fuente: tublogdemascotas.com