Entre tanto día húmedo y helado, se sugiere considerar algunos cuidados para evitar que las mascotas no sufran resfríos. No importa si viven dentro o fuera del hogar.

Los perros de patio están más adaptados a las inclemencias del tiempo, pero no hay que confiarse.
Ojalá que cuenten con un sector seco para desplazarse y que las casas estén idealmente ubicadas bajo otra protección (techo de terraza, alero, etc.), pues sobre todo los más jóvenes no soportarán estar todo el día encerrados en una caseta.
Esta medida es más importante aún si la casa es de madera, pues “si bien éstas son más cálidas que las plásticas, es más fácil que queden impregnadas con humedad por la misma lluvia o por alojar a un animal mojado”, comenta la médico veterinario de la Clínica Canycat, doctora Lorena Cabezas.
Este hábito los dejará más suceptibles a enfermarse, similar a cuando una persona se acuesta con el pelo mojado. Por eso se recomienda tener dentro de la casa toallas viejas u otras telas absorbentes (como chiporro). Y siempre con recambio para mantener las mantas secas. Mejor prevención todavía si es que los dueños se preocuparan, toalla en mano, de absorberle al can el exceso de agua de su pelaje.
Cuando las mascotas tienen permiso para ingresar o viven dentro del hogar hay que cuidar los cambios bruscos de temperatura. Ejemplo clásico es cuando dejan entrar al ovejero, éste calienta su cuerpo al lado de la estufa y luego sale a hacer sus necesidades. O cuando los perros chicos viven todo el día en el departamento con calefacción central y lo sacan a pasear por la noche.
“Al perro le bastan diez minutos para templarse, por lo tanto, si pasa de 25 a 7 grados Celsius violentamente, se producirá un gran estrés para sus sistema homeoestático y el individuo no será capaz de regular temperatura, pudiendo sufrir lo que se conoce como enfriamiento”.
El vestuario
En ambos casos es importante el uso de capas con chiporro, de lana o polar. Los impermeables sin forro deben reservarse sólo para días de lluvia o muy húmedos y, en lo posible, que el perro use abajo otro chaleco, pues algunas capas muy sintéticas dificultan la respiración normal de la piel.
Para los que les incomodan las prendas, un cuello de polar es la mejor opción. “Si el perro ha estado todo el día con un chaleco en casa, no sirve sacarlo a pasear con el mismo, hay que proteger su temperatura corporal con otra prenda encima o cambiar la tenida por una ‘outdoor’”, dice la especialista.
Si pasan mucho a la intemperie y/o si están muy de edad es recomendable consultar al médico veterinario para ver si es apropiado darle algún golpe vitamínico o aumentar la ración de alimento con el fin de que reciban un mayor aporte calórico en invierno.
Cuidado con medicar aspirinas, ya que pueden provocar intoxicaciones.
fuente: emol.com
