Hace largo tiempo que los caballitos de mar empezaron a despertar interés, tanto por su aspecto, poco propio de un pez, como por la facilidad con que se pueden conservar ejemplares disecados.
Su nombre viene del aspecto de su cabeza, que recuerda sorprendentemente a la de un caballo.
En el Hortus sanitatis de J.von Cuve, publicado en el siglo XV, hay una ilustración que representa un caballito de mar con las patas anteriores provistas de cascos y el cuerpo recubierto de pelo.
Los caballitos disecados se utilizaban como talismán y su polvo formaba parte de pociones contra diversas enfermedades. A pesar de sus efectos curativos, se creía que sus cenizas mezcladas con vino eran un veneno mortal y que si la víctima lograba sobrevivir, estaría siempre atormentada por un deseo insaciable de bañarse.
También se creía que esas mismas cenizas, mezcladas con brea, eran muy eficaces para restaurar el cabello y que, tomadas solas, constituían un excelente remedio para la mordedura de un perro rabioso. Historia de los caballitos de mar
Paradójicamente, la atracción que estos animales poseen, puede ser la causa de su desaparición. En la mayor parte de las zonas turísticas del mundo se venden disecados, varios millones anualmente.
Comprar uno de estos animales es promocionar la desaparición de los mismos, los cuales empiezan a ser escasos en muchas zonas. No debemos caer en la tentación de adquirir uno. Evitemos que se prosiga la caza de estos maravillosos animales al hacer que deje ser un comercio rentable.
De esta forma podemos colaborar, con nuestro granito de arena, a conservar el medio marino, el cual está en peligro de extinción
Fuente: Mascotas.com
