Una nueva esperanza se abre para diez especies de felinos de Sudamérica que se encuentran en peligro de extinción, gracias a un ambicioso proyecto de conservación coordinado por científicos argentinos y españoles.
El objetivo es mantener la diversidad genética de estos animales amenazados mediante el desarrollo de biotecnología reproductiva y, de forma paralela, poner en marcha un Banco de Recursos Genéticos (BRG) de felinos silvestres suramericanos.
“El método de trabajo consiste en obtener espermatozoides, tejidos y células, conocer a través de ese material cómo funciona la reproducción en las distintas especies y, finalmente, desarrollar buenos protocolos de congelación para preservar todo lo recopilado”, según uno de los responsables de la iniciativa, el español Eduardo Roldán.
“Lo que perseguimos es el intercambio de genes entre distintas poblaciones para evitar la pérdida de la variabilidad genética y el aumento de la consanguinidad”, puntualizó otra de las impulsoras de la investigación, la también española Monserrat Gomendio, durante la presentación del proyecto ayer en Buenos Aires.
El BRG se instalará en el Zoológico de la capital argentina y en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y sus recursos se utilizarán para mejorar la reproducción tanto de las poblaciones mantenidas en cautividad como de aquéllas que viven en libertad.
Mantener la rica biodiversidad de Suramérica es la meta que se han fijado los especialistas implicados en este programa de actuación y, por ello, todos reconocieron que no cierran la puerta a ninguna de las tecnologías necesarias para conseguir ese objetivo, incluida la clonación.
Para Roldán, esta práctica se convierte en muchas ocasiones en un seguro de vida porque permite, por ejemplo, guardar las células de un animal que ha muerto joven para, posteriormente, intervenir en la cadena reproductiva de su especie.
El proyecto se centra en los felinos porque son animales “emblemáticos”, como los definió Gomendio, pero también “muy vulnerables”.
“Les afectan mucho las alteraciones de su hábitat y la merma de las especies que usan como presas y a eso hay que añadir que sus poblaciones en general tienen densidades muy bajas y son víctimas de la caza intensiva dado el valor de sus pieles”, precisó.
El jaguar, el puma, la tigrina y los gatos andino, güiña, montés y pajonal son algunas de las especies cuyo riesgo de extinción es mayor en Suramérica.
Según Luis Jácome, de la Fundación argentina Bioandina, “la caza intensiva suponía el principal peligro para estos animales hace unos años, pero ahora el problema está en la pérdida de espacios naturales como consecuencia de las plantaciones de soja y de los continuos desmontes”.
Son cerca de un millón y medio las especies de animales registradas y conocidas por el hombre y, sin embargo, los expertos calculan que en todo el planeta puede haber entre 15 y 30 millones de tipos distintos, cuyo riesgo de desaparición preludia en muchos casos las extinciones masivas de eras pasadas.
“Debemos adquirir un compromiso ético con la naturaleza y conservar, con proyectos como éste, aquello que no somos capaces de generar con nuestros propios medios”, comentó Lino Barañao, del Instituto Argentino de Biología y Medicina Experimental.
Tal como recordó el español Roldán, “es el momento de abordar un nuevo frente en lo que se refiere a biotecnología reproductiva, puesto que ya han pasado 50 años desde que se puso en marcha en Argentina la congelación de espermatozoides de bovinos”.
Impulsado por la Fundación BBVA y elaborado gracias a la colaboración de la Fundación Bioandina y del Instituto de Biología y Medicina Experimental de Argentina con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Castilla-La Mancha de España, el proyecto ha suscitado interés en otros países suramericanos, como Brasil y Uruguay.
Fuente: EFE
