
Pertenecientes a grupos sistemáticos muy diversos, aves como la abubilla o el abejaruco, que se integran en el orden zoológico de las coraciformes, o el halcón abejero, del orden falconiformes, hasta el pito real, piciformes, o el ruiseñor, las currucas y los carboneros, que se clasifican dentro de las paseriformes, tienen todas en común su régimen alimenticio por el cual pueden ser consideradas como aves insectívoras, que se nutren, exclusiva o mayoritariamente, de insectos.
Adultos y formas larvarias de mariposas, lepidópteros; moscas y mosquitos, dípteros; abejas o avispas, himenópteros e incluso escarabajos, coleópteros, son capturados por estos pájaros y devorados en gran número, constituyendo los principios nutritivos que permiten la subsistencia de esas aves insectívoras.
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